FORMACIÓN CÍVICA
Dentro del campo de la formación cívica respecto del entorno universitario nos encontramos con un sin fin de directrices para abordar desde cualquier punto de vista es por ello que como docentes tenemos la obligación de predicar con el ejemplo y en algunos otros casos, con problemáticas sociales latentes en donde debemos crear conciencia ética y moral para un mejor desarrollo de la personalidad de los nuevos profesionistas.
Ya que la responsabilidad moral es aquella responsabilidad que toma el sujeto sobre un suceso específico poniendo la moral por encima de todo, ya que este proviene de un valor independiente con consecuencias de sus propias acciones, sea entonces al daño causado a un individuo, a un grupo o a la sociedad entera por las acciones o las no acciones de otro individuo o grupo.
El sujeto
tiene la capacidad y la obligación moral de responder plenamente por los actos
realizados siempre que estén ligados a su comportamiento y que está consciente,
ya que toda responsabilidad moral pertenece al campo de los valores y con el estado
de bienestar.
Se ha descrito componentes cognitivos, afectivos y cognitivo afectivos
que intervienen en la decisión para optar por un comportamiento moral entre los
componentes cognitivos de la moralidad, destaca a la habilidad de razonamiento
general y el juicio o razonamiento moral a partir de los estudios los cuales
plantean que la inteligencia intra e interpersonal serían necesarias para optar
por conductas morales.
También se dice que es la ausencia de coacción exterior o interior o más
bien la posibilidad de resistir en mayor o menor grado a ella, presupone que la
gente actúa, no como resultado de una coacción irresistible que no deja al
sujeto opción alguna para actuar de otra manera, si no como fruto de la
decisión de actuar como quiere actuar cuando pudo haber actuado de otro modo.
En la organización social, la responsabilidad moral se diferencia de la
responsabilidad jurídica por su carácter interno. La responsabilidad moral
ocupa un lugar cada vez más importante en la opinión pública cuando la
adjudicación de la responsabilidad jurídica a través de los tribunales es
insuficiente para cerrar casos como son, por ejemplo, escándalos de corrupción
ligados al ocultamiento de cifras en la contabilidad de empresas, derramamiento
de petróleo en zonas naturales, financiamientos ilegales de campañas y
escándalos de corrupción política.
La función de la responsabilidad moral es hacer consiente al sujeto que
ha hecho algo mal y tenga el sentimiento de culpa y de esta manera se pueda
hacer un intento de reparación.
Desde una ética consecuencialista, dicho valor será dependiente de
las consecuencias de tales acciones, el grado de responsabilidad que posee una
persona o una organización de cara a algo que se considera moralmente
retrógrado, o sea, falta de ética o lo contrario a la noción de bienestar que
se maneja colectivamente.
El haber cometido la acción o inacción de modo tal que se
encontrase en posición de tomar una elección y contemplar en sí misma la
inmoralidad del acto. Los conformismos, la resignación, el desentendimiento, el
silencio ante la problemática social son actitudes altamente inmorales como la
corrupción, el soborno, el crimen.
Desde 2007, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el
20 de febrero como el Día Mundial de la Justicia Social, sosteniendo que la
justicia social es “un principio fundamental para la convivencia pacífica y
próspera”.
La
responsabilidad moral se refiere principalmente al carácter interno de las
conductas (la conciencia o intención de quien ha actuado), sin importar
aspectos externos como el hecho de que éstas hayan sido descubiertas o
sancionadas.
Además de ello el hecho de crear conciencia de lo actuado debemos tener conocimiento de un área importante como lo es la Deontología
Es una ciencia importante pues se
enfoca principalmente en todas las obligaciones de tipo moral que tienen los
individuos. Establece lo que es correcto y lo que debe de ser puesto en práctica
con el objetivo de poder alcanzar los mayores beneficios posibles. En el campo
profesional es de suma importancia pues es una de las maneras de lograr la
ética en el campo laboral. También la
podemos definir como una ciencia que se enfoca en el deber y la moral, aspectos
necesarios para desarrollar entornos respetuosos.
Forma parte de la filosofía moral
esta ciencia hace referencia a todas las acciones que tienen un valor, sin
tomar en cuenta la cantidad de bienestar que puedan llegar a generar. El tipo
de ética se desarrolla a partir de un pensamiento antropocéntrico. Se enfoca
principalmente en formas de actuar y en conductas que no están regidas por
legislaciones públicas vigiladas por medio de colegios profesionales quienes
son los responsables de velar, defender y de promover todos los códigos
deontológicos que en ella se encuentren.
A lo largo de la historia del ser
humano, se ha estudiado su comportamiento y esto ha sido un tema de reflexión
por muchos estudiosos. La historia de la deontología se remonta a tiempos
antiguos, principalmente en la ciudad de Grecia en la cual se empezó a utilizar
y a visualizar varios temas relacionados con la deontología. Estos temas
estudiaban las diferencias en las formas de proceder del ser humano y pusieron
al placer y la felicidad como el fin último en el actuar del individuo.
Es un sistema de
autorregulación del que se dota una corporación profesional que tiene
reconocidas atribuciones propias en un campo determinado, con el fin de
garantizar que quien las ejerce sea con sentido de responsabilidad y
enfocándolas hacia la defensa del interés general.
En cierto sentido, podría
interpretarse como una contrapartida en las profesiones, gozando de un área de
actividad exclusiva, amparada por el currículo formativo inherente al título, y
a cambio, si así puede decirse, devolviendo a la sociedad la confianza
otorgada en forma de un conjunto de normas de conducta, adoptadas por propia
iniciativa.
El ejercicio de las profesiones
llamadas ‘liberales’ tiene diversas estructuras institucionales en los países.
Sin embargo y a pesar de las diferencias, hay un mínimo denominador común a
cualquier modelo con dos componentes esenciales: formación y deontología.
Puede haber o no colegios
profesionales, registros obligatorios, visado, etc. Lo que nunca falta y nadie
cuestiona es la necesidad de la formación permanente y la regulación
deontológica, por ejemplo: se aplica en el Reino Unido en el cumplimiento de
los códigos de conducta profesional y la transparencia con que se gestiona su
control (se puede consultar la página web del Architects Registratión Board
(ARB)), organismo público que desempeña, entre otras, las funciones que en
España tienen atribuidas los colegios profesionales) figura una lista con
información de las resoluciones adoptadas por incumplimiento del Código,
incluyendo nombre y dirección del profesional explicando la naturaleza de la
actuación que se considera sancionable.
Ya establecido el conjunto de
valores comunes a todas las profesiones que se resumen en los siguientes
principios: independencia, imparcialidad, regulación de la colisión de
intereses, honradez, integridad y confidencialidad. El entramado deontológico
que se teje con todos estos conceptos se fundamenta en una piedra angular: el
llamado acto profesional, que se define como cualquier ejercicio
profesional vinculado a las competencias propias de un determinado título y
caracterizado por los principios de independencia, responsabilidad y
control de la prestación.
Con esto debemos mencionar que socialmente la formación cívica se encuentra inmersa en todos los ámbitos de la vida de los seres humanos y como ejemplos serán los siguientes:
- los actos y comportamientos cotidianos,
- en la capacidad de tomar decisiones,
- en la definición de un proyecto de vida tanto personal, de comunidad o
de país,
- la preocupación y empatía por los otros,
- la orientación de nuestros actos hacia fines y valores comunes,
- la valorización de las diferentes manifestaciones culturales del país,
- el cuidado del medioambiente,
- la no discriminación,
- entre otros.
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